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 Con el traje que le dio su papá.
Jorge Enrique Herrera Suárez nació en Bogotá el 11 de Septiembre de 1980. Es el primogénito de dos hermanos, la segunda es Maria Margarita, estudiante de periodismo taurino en la Universidad Complutense de Madrid. Cuando Jorge nació, Jorge Herrera, su padre estaba todavía activo en su profesión de Matador de Toros. Su mamá, Margarita, periodista, trabajaba en la Revista "Magazín Al Día".
 En la plaza con traje corto andaluz.
Cuando Jorge nació, Jorge padre se dedicó en cuerpo y alma a su hijo. Dejó amigos y casi hasta los toros por pretender estar 24 horas junto a ese niño que llamaba la atención por su cabello dorado y su personalidad. Jorge demoró en caminar pero tan pronto lo hizo aprendió a torear de salón. Sus padres le compraron un traje de luces grana y oro, que quería ponerse a toda hora. Tenía capote y muleta a su medida, así que su "oficio" era torear día y noche. Su afición llegó al punto que a los cinco años de edad, había toreado (obviamente de salón) más de mil toros. A todos les cortaba las orejas -que tenía disecadas de un toro de verdad- y el mismo se adjudicaba los trofeos con los que daba las vueltas al ruedo y pedía ovaciones a un público imaginario.
 Toreando una vaquilla.
Se dormía viendo dos y tres veces cada noche, la película de la alternativa de Miguel Espinosa "Armillita Chico", un diestro mejicano que le atraía porque también era hijo de torero. Su faena realizada en cualquier salón de cualquier parte a la que llegara, era tan completa que tenía altar portátil donde oraba antes de salir al ruedo. No iniciaba el paseillo sin que sonara el Himno Nacional. La cuadrilla estaba integrada por su primo Alfonso "Valor" Angarita, el peón de confianza que hacía de banderillero y picador. Otro primo, Pipe (Felipe) Ortega a quien llamaba "Pipe Cáceres" era el toro ideal Su hermana María Margarita era el comodín, es decir que actuaba cuando faltaba el toro o el peón y en ocasiones era el mozo de espadas.
Con estos antecedentes, nadie dudaba que este niño sería torero. A sus nueve años de edad lidió una becerra en el campo, de la ganadería de casta "La Primavera", propiedad del médico huilense Antonio Acevedo, y dejó impresionados a los novilleros presentes, al punto que creyeron que el niño había toreado muchas veces, pero realmente era su primera ocasión. Los conocimientos que había adquirido viendo entrenar a su padre y jugando a ser torero, le sirvieron para lucirse ante la vaquilla.
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